sábado, 25 de mayo de 2019

Época histórica en la que me habría gustado vivir

Felipe III
Si tuviera que elegir una época histórica para vivir distinta a la actual, sería el inicio del Siglo XVII, coincidiendo con el inicio del reinado de los Austrias Menores, con Felipe III de Habsburgo, ya que la Monarquía española era en ese momento la más poderosa de todas las monarquías europeas. Concretamente a partir de 1603, para evitar el contagio de la epidemia de la peste atlántica que asoló Castilla entre los años 1596 y 1602, acabando con el 15% de la población. No es que Felipe III fuera un buen rey, sino que era un joven inexperto, indolente, despreocupado, irresponsable, dotado de pocos valores personales y de gobierno, y amante de las fiestas y los goces mundanos.
Duque de Lerma
Por ello optó por confiar el gobierno a un noble de su plena confianza, el duque de Lerma, dando comienzo, así, al sistema de validos. A lo largo del siglo anterior, España se había hecho con un lugar relevante en el escenario mundial al convertirse en una superpotencia política durante los reinados de Carlos I y Felipe II.

Otra razón por la que he elegido esta época es la de que el período de mayor esplendor de las artes y de las letras, el Siglo de Oro, se encuentra en su punto más álgido y también porque, con la Tregua de Amberes de 6 de abril de 1609 con los Países Bajos (Tregua de los Doce Años), comenzó una época tranquila (Pax Hispanica) donde prevalecieron los tratados de paz a diferencia de las décadas anteriores donde hubo enfrentamientos en muchos de los puntos del Imperio. Este periodo de paz se dio en un momento en que España se veía seriamente amenazada por Inglaterra, Francia y Holanda, aunque pronto acabará esta paz al iniciarse la Guerra de los 30 Años en 1618.
Por otra parte, la Reconquista ya había finalizado hacía más de un siglo, en 1492, durante el reinado de los Reyes católicos. Ese mismo año Cristóbal Colón había descubierto el Nuevo Mundo y durante el siglo XVI ya se habían conquistado numerosos territorios de América como el imperio Azteca en México y el Inca en Perú por Hernán Cortés y Francisco Pizarro. Durante el reinado de Felipe III aumentaron estos territorios con Nuevo México y el valle de Arauco.
Cervantes
Si hubiera vivido a comienzos del siglo XVII podría haber conocido a Cervantes, y quien sabe si podría haber entablado amistad con él y haberlo visto escribir las primeras aventuras de Don Quijote cuya primera parte se publicó en el año 1605. O a otros grandes escritores del siglo de Oro del siglo XVII como Quevedo, Góngora, Lope de Vega, Tirso de Molina y Calderón de la Barca.
Las Meninas (Velázquez)
También podría haber conocido a Diego Velázquez y, quizá, verlo pintar mucho tiempo después, Las Meninas, en el año 1656, durante el reinado de Felipe IV. Sin embargo, esto sería bastante difícil a no ser que yo fuera algún noble o caballero importante ya que Velázquez era el pintor de cámara del rey y pasó los últimos cuarenta años de su vida en la corte. Más accesibles habrían sido otros grandes pintores como Murillo o Zurbarán.
En este momento histórico también se produce el nacimiento de un nuevo estilo artístico en Italia y que pronto se extiende al resto de Europa, el Barroco. Nos llegan noticias de Italia de una nueva forma musical, la ópera, que ha nacido en Florencia en el seno de la “Camerata Fiorentina” o “Camerata Bardi”, grupo de humanistas, músicos, poetas e intelectuales de Florencia de finales del Renacimiento que estaban unidos bajo el patrocinio del conde Giovanni de' Bardi para discutir y guiar las tendencias en las artes, especialmente en la música y el drama. 

Moneda de vellón de 1 maravedí
En vez de euros en los bolsillos, tendría maravedíes en monedas de vellón, una aleación de plata y cobre que dio lugar a un gran problema. Desde 1599, se hicieron manipulaciones en ellas, consistentes en quitar plata a la moneda e incluso peso, para especular luego con el metal.
La Corte española, por influencia del valido de Felipe III, el Duque de Lerma, se trasladó temporalmente a Valladolid en 1601, ciudad más próxima a su finca de Lerma, volviendo luego a Madrid en 1606.
Felipe IV
He elegido el principio del siglo XVII porque a partir del reinado de Felipe IV (1621-1665) comenzarán numerosos conflictos y la decadencia de España. El empeño de su valido, el conde-duque de Olivares, por mantener la supremacía española en el exterior llevó al Imperio a participar en muchas guerras en las que no se ganaba nada, pero sí se perdía mucho. Reanudó la guerra con los Países Bajos. Tiene lugar la rendición de Breda gracias al general Espínola, inmortalizada en el famoso cuadro de Velázquez. Las constantes tensiones y enfrentamientos provocaron un desgaste de recursos y hombres que pasó factura.
Conde-duque de Olivares
Castilla, el único reino que había colaborado con los gastos de las empresas de la Monarquía, mostraba señales de agotamiento. Por ello, el valido exigió a los demás reinos una contribución equivalente dando lugar a la Crisis de 1640 con conflictos en Cataluña (sublevación de Cataluña o guerra de los Segadores), Portugal y Andalucía.  La pérdida de la Batalla de Rocroi (1643) contra los franceses lleva al fin del dominio español en Europa. Toma el relevo Francia, la nueva potencia europea. Además, España pierde Portugal, los Países Bajos, sufre algunas pérdidas en el Caribe, ante los franceses, etc.
Carlos II "El Hechizado"
Finalmente, con Carlos II (1665-1700) el Imperio Hispánico se vio dividido entre varias potencias, que aprovecharon la debilidad de este monarca. El territorio español quedó enormemente reducido y, en estos momentos, sólo queda el recuerdo de aquellos años de esplendor.

Alejandro Pedreño

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