sábado, 20 de abril de 2019

LA BAHÍA DE PORTMÁN

La bahía de Portmán es, posiblemente, el mayor desastre medioambiental por la acción de la explotación minera a cielo abierto llevada a cabo durante más de 30 años por la empresa francesa Peñarroya. La bahía se encuentra hoy totalmente anegada hasta 14 metros de profundidad por más de 63 millones de toneladas de estériles mineros.

Entre los años 1957 y 1990, miles de toneladas diarias de metales pesados eran vertidos a la bahía rellenando completamente la rada. La empresa volaba enormes cantidades de tierra y en el Lavadero Roberto las trataba con productos químicos para separar los minerales. Solo una mínima parte era valiosa. El resto, la tierra mezclada con los reactivos y restos de plomo, zinc, cadmio, etc., era arrojados al mar. Hoy es el mayor vertedero de residuos mineros al aire libre de España. Donde antes había agua, hay hoy una arena oscura y brillante, como puede apreciarse en las fotos que he realizado. Además, he encontrado también tuberías y desperdicios.
(Las fotos son originales tomadas por mí - Cámara Nikon P900)
Peñarroya fue absuelta de delito ecológico en
el año 1993 tras ser demandada por Greenpeace ya que, como dice el fallo judicial, actuó amparada por una Administración permisiva porque “en otras épocas han primado los intereses laborales y económicos por encima de los medioambientales”.

Nunca debería autorizar la Administración una explotación económica que contamine el medioambiente porque, aunque pueda suponer trabajo y riqueza durante unos años, producirá un daño irreparable y será una carga durante generaciones.

Se han estudiado varias soluciones para regenerar la Bahía de Portmán pero la más factible y económica para la Administración creo que sería que otra empresa se hiciera cargo de la limpieza a cambio de explotar el hierro contenido en la magnetita y la siderita que Peñarroya desechó. El resto lo podría arrojar a la mina San José o conducirlo a través de emisarios submarinos a una fosa marina bastante profunda que se encuentra a 10 kilómetros de la costa.

Alejandro Pedreño